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15 cosas esenciales que hacer en Dublín

Dublín es una de las ciudades más famosas y más visitadas del mundo, y con razón. De hecho, son varias las razones: la gran variedad de cosas que hacer en Dublín cubre todos los gustos. Está la rica historia y cultura de la capital de Irlanda, su literatura y su música. También está el craic, la diversión es obligatoria en una visita a Dublín, con la fantástica cocina irlandesa, los maravillosos pubs, los simpáticos nativos y, por supuesto, una o dos pintas de Guinness.

Con tantas atracciones y actividades, ¿cómo elegir qué hacer en Dublín? Guinness Storehouse es evidentemente un buen comienzo, después de todo, es la atracción turística más popular de Irlanda. En su interior puedes descubrir la historia de Guinness, paladear exquisitos platos y, por supuesto, hacer una importantísima degustación del producto mientras disfrutas de la imponente panorámica de 360º de Dublín desde nuestro Gravity Bar.

Y hay mucho más que ver y hacer (a menudo relacionado con Guinness, tal ha sido el efecto que la cerveza y la familia han tenido en la ciudad durante más de 250 años). Para ayudarte a planificar tu visita, hemos echado mano de nuestra propia experiencia para elaborar una lista de los otros 15 mejores lugares de la ciudad que en nuestra opinión no te puedes perder.

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1. Recibir un curso acelerado de historia de Dublín

El Little Museum of Dublin es casi un recién llegado a la lista de cosas que hacer en Dublín, pero va escalando rápidamente hacia lo más alto gracias a su ingenioso enfoque a la hora de compartir con los visitantes la historia de la ciudad. Lo que le falta en tamaño lo suple en impacto, ya que cada habitación de esta mansión georgiana está repleta de historia. También puedes recorrer con sus divertidos y expertos guías los dos principales espacios de exposición, cada uno decorado con una colección de indicadores visuales expertamente entramados para formar un relato de Dublín desde 1900 a 2000. Además, se realiza en menos de media hora y solo cuesta 10€, con lo que terminas instruido e inspirado y con tiempo y dinero de sobra para seguir viendo más cosas de Dublín.

El Little Museum of Dublin está a solo 25 minutos a pie de Guinness Storehouse.

2. Un partido de GAA en Croke Park

Hay pocos lugares más emblemáticos que el sagrado césped del histórico Croke Park, y no hay pasatiempo más irlandés que ver a 30 personas practicar los frenéticos, fantásticos y a menudo dolorosos deportes del futbol gaélico y el hurling, este último ampliamente considerado como el deporte de campo más rápido del mundo. Busca un nativo simpático (a título informativo, todos los nativos son simpáticos) que te explique lo básico, y con tu pinta de Guinness sumérgete en uno de los espectáculos deportivos más emocionantes que hayas visto jamás y en uno de los mejores estadios del planeta. Una parada obligada para los amantes del deporte.

Croke Park está a solo 20 minutos en taxi de Guinness Storehouse.

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3. Ver el ir y venir de gente con una pinta en Kehoe's

Cuando visites Irlanda te darás cuenta enseguida de que los pubs son fundamentales en la vida cotidiana de la gente, y por eso hay tantos y tan maravillosos en la ciudad. Cada uno tiene su propio encanto y todos ofrecen una excelente pinta de Guinness. Kehoe’s apenas ha cambiado con los años, convirtiéndose en toda una institución y en uno de los mejores lugares de la ciudad para ver el ir y venir de gente. Hay pocas formas mejores de pasar un día soleado que plantarse en la puerta del bar con una pinta y sumergirse en el bullicio de la ciudad. Y si el ocasional tiempo lluvioso de Dublín frustra tu plan, llévate el vaso a uno de los muchos rincones y recovecos del pub y dedícate a ver el ir y venir de gente desde allí.

Kehoe's está a solo 25 minutos a pie de Guinness Storehouse.

4. Ver libros antiguos en la Biblioteca Marsh

El clérigo del siglo XVI Narcissus Marsh llegó a ser arzobispo de Dublín, preboste de Trinity College y fundador de la Sociedad Filosófica de Dublín. Además se las arregló para construir y comenzar a llenar su gran biblioteca cerca de la catedral de San Patricio. Aún es una biblioteca de investigación en activo y su colección de más de 25.000 volúmenes se ha ampliado para incluir la biblioteca de Benjamin Iveagh, donada por la familia Guinness y alojada en Farmleigh House. Sin duda, uno de los mejores lugares que visitar en Irlanda, una joya llena de tesoros ocultos.

La Biblioteca Marsh está a solo 15 minutos a pie de Guinness Storehouse.

5. Comer un tostadito de queso en Grogan's

No solo la Guinness es buena en los pubs irlandeses, la comida tampoco está nada mal. Muchos de ellos sirven platos contundentes (ayuda con el impredecible clima irlandés), pero ninguno es más contundente, más tradicional o más sabroso que el legendario tostadito de queso de Grogan’s. Sencillo y sencillamente delicioso, esta combinación de queso cheddar irlandés y jamón del país se sirve todo el día. Así que si estás por ahí, pide el especial y prepárate para alucinar. Por supuesto, una pinta sería el maridaje perfecto, ¡pero ahora mismo no se nos ocurre de qué!

Grogan's está solo a 25 minutos a pie de Guinness Storehouse.

6. Escuchar al coro de la Catedral de San Patricio

Rasgo distintivo del paisaje urbano de Dublín desde hace más de 800 años, esta catedral de la Iglesia de Irlanda se construyó, como su propio nombre indica, en honor del patrón de Irlanda, que expulsó a las serpientes de la isla. Pero la catedral más grande del país es más que un lugar de culto. En ella encontramos fascinantes tumbas (incluida la de Jonathan Swift, que fue su deán), deslumbrante arte y arquitectura y visitas guiadas a lo largo del día. Aunque quizás su atracción más mágica sea el coro, que actúa cada día durante el curso escolar, y que llegará al corazón de todos los visitantes.

La Catedral de San Patricio está a solo 15 minutos a pie de Guinness Storehouse.

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7. Echar un vistazo a los no tan secretos Jardines Iveagh

Algunos secretos son demasiado buenos como para seguir escondidos y por eso estás a punto de conocer los Jardines Iveagh, también conocidos como el jardín secreto de Dublín. Encargados por el primer Conde de Clonmell, fueron en su día un lugar público de moda llamado Jardines Coburgo, pero cayeron en el olvido hasta que fueron rescatados y recuperados por Sir Benjamin Guinness en 1862. La familia se hizo cargo de ellos hasta que los donaron a la nación de Irlanda en 1939. Puedes disfrutar la rústica gruta y la cascada, fuentes, áreas silvestres, bosques, un laberinto, una rosaleda y un campo para la práctica del tiro con arco. Hay pocas cosas mejores que hacer en Dublín si el tiempo acompaña.

Los Jardines Iveagh están a solo 25 minutos a pie de Guinness Storehouse.

8. Probar algo nuevo en la nueva Open Gate Brewery de Guinness

Lo creas o no, la cerveza irlandesa no se ciñe únicamente a la Guinness Draught. Sí, sigue siendo enormemente popular y una parte esencial de la vida de Dublín, pero esta cervecería experimental situada en St James's Gate ha demostrado ser igual de esencial desde que abrimos sus puertas al público en los últimos años. Así que si lo que buscas es una witbier, saison o IPA irlandesa, o quieres probar algunas de las diferentes innovaciones únicas de Guinness, que varían cada mes, te recomendamos que visites nuestra taproom y pruebes alguna. Y si no te decides, pide una tabla de cata y prueba las cuatro por solo 8€. No te preocupes, también servimos la emblemática cerveza negra.

Guinness Open Gate Brewery está a solo 5 minutos a pie de Guinness Storehouse.

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9. Ensanchar horizontes en Trinity College

No hay que matricularse en una carrera para abrir la mente en Trinity College. Es una de las mejores universidades del mundo y alma mater entre otros de Oscar Wilde, Jonathan Swift y Samuel Beckett. Sus preciosos edificios se yerguen orgullosos en el corazón de la ciudad, abiertos a todo el mundo. La atracción más famosa de la universidad es el asombroso Libro de Kells, un manuscrito iluminado del siglo IX. Pero cualquier dublinés te dirá que aquí el verdadero espectáculo es la antigua biblioteca que alberga al libro. Esta sala del siglo XVIII, de altísimos techos y estanterías de roble, es impresionante por sí misma.

Trinity College está a solo 25 a pie de Guinness Storehouse.

10. Comer pescado con patatas fritas en Leo Burdock

En Leo Burdock no solo ponen sal y vinagre en sus fish and chips, también un extra de historia, porque esta cadena de establecimientos forma parte de la vida de Dublín desde que los padres de Leo abrieron la primera tienda en 1913 (él tenía entonces 13 años). Una escapada de fin de semana a Dublín no está completa sin probar este tradicional plato en uno de sus ya siete restaurantes que sirven lo mejorcito del país. Y si no que se lo pregunten a sus famosos clientes Tom Cruise, Charlize Theron y Conor McGregor. Nosotros, sin embargo, elegimos el de Werburgh Street, justo al lado del Castillo de Dublín. Y hablando del Castillo...

Leo Burdock está a solo 15 minutos a pie de Guinness Storehouse.

11. Sumergirse en la historia en el Castillo de Dublín

Pocos edificios reflejan mejor la cambiante y a menudo turbulenta historia política de Irlanda que el Castillo de Dublín. Hace 900 años ya había un castillo en ese emplazamiento, si bien el edificio actual data en su mayoría del siglo XVIII. Hasta el tratado anglo-irlandés de 1921 fue la sede de los gobiernos inglés y británico en Irlanda (el propio edificio fue testigo de varios eventos destacados en la lucha por la independencia). Desde entonces ha albergado la investidura de los presidentes de Irlanda y ha dado la bienvenida a miles de visitantes como una de las mejores atracciones turísticas del país.

El Castillo de Dublín está a solo 15 minutos a pie de Guinness Storehouse.

12. Tras los pasos de los grandes de la literatura en Neary's

Hablar de Irlanda, y de Dublín en particular, es hablar de buena literatura. Y hablar de muchos de sus grandes escritores también es hablar de los pubs de Dublín. Allí bebían, hablaban y absorbían personajes y conversaciones que después quedaban plasmados en sus obras. En cada pub te dirán que James Joyce, Brendan Behan o Flann O'Brien eran clientes, y probablemente así sea. Pero ninguno tiene un vínculo literario tan fuerte como Neary's. Este pintoresco rincón en Grafton Street, muy popular desde antaño entre escritores y actores, es un bar Ciudad de la Literatura de la UNESCO, lo que lo convierte en visita obligada para los amantes de la palabra escrita.

Neary's está a solo 25 minutos a pie de Guinness Storehouse.

13. Quemar las pintas en St Stephen's Green

Si estás en el centro y tienes ganas de quemar esas pintas de Guinness, los tostaditos de queso y las ostras, hay pocos lugares mejores para estirar las piernas que St Stephen’s Green (otro espacio público donado por la familia Guinness, cuando Sir Arthur Edward Guinness compró, acondicionó y abrió el parque). Sus 3,5 kilómetros de senderos pasan por un lago ornamental lleno de aves y varias zonas boscosas donde refugiarte de los muy ocasionales chaparrones que puedes experimentar en la ciudad. En verano, los conciertos a la hora de comer son el acompañamiento perfecto para un picnic al aire libre.

St Stephen's Green está a solo 25 minutos a pie de Guinness Storehouse.

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14. Comer ostras en el mercado gastronómico de Temple Bar

Una de las ventajas de vivir en una ciudad costera es que puedes comer el mejor marisco y Dublín no es una excepción. Las ostras de Irlanda se cuentan entre las más sabrosas del mundo y uno de los mejores lugares para degustarlas es el mercado gastronómico de Temple Bar. Puedes paladear las escurridizas delicias en este paraíso gourmet todos los sábados por la mañana. Pero no te preocupes si no estás precisamente ese día, esa es la especialidad del 1837 Bar & Brasserie en Guinness Storehouse (hasta lo bautizamos con el año en el que el maridaje de Guinness y ostras se hizo famoso).

El mercado gastronómico de Temple Bar está a solo 20 minutos a pie de Guinness Storehouse.

15. Viajar al pasado en The Long Hall

Cuando un pub lleva sirviendo cerveza desde 1766 puedes tener la certeza de que saben lo que hacen. Este establecimiento, uno de los mejores de Dublín y famoso por servir una excelente pinta de Guinness, además de ser visualmente asombroso e históricamente importante, parece una pieza de museo en pleno funcionamiento. El interior data de 1881 y apenas ha cambiado desde entonces, con elaboradas tallas de madera realizadas a mano, vidrieras y pinceladas de pan de oro. El personal es simpático y atento y hasta te puedes encontrar a alguna celebridad: se dice que es el pub preferido de Bruce Springsteen en Dublín.

The Long Hall está a solo 20 minutos a pie de Guinness Storehouse.